Recurso de queja, ¿ejecución provisional o definitiva?

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La Ley de Enjuiciamiento Civil no establece de forma clara y contundente si ante la interposición y tramitación de un recurso de queja, podemos considerar firme o no, la resolución frente a la que se interpuso la apelación inadmitida, a efectos del despacho de ejecución o ejecución provisional.

De este modo, el recurso de queja está configurado como un tipo de recurso devolutivo, sin efectos suspensivos, que según dispone el art. 494 de la Ley de Enjuiciamiento Civil se interpondrá frente a los autos que denieguen la tramitación de un recurso de apelación ante el tribunal al que corresponda conocer del recurso no admitido. En el mismo sentido, el art. 458 del mismo texto legal, establece que el recurso de queja se podrá interponer contra el auto que inadmita el recurso de apelación en los supuestos en los que la resolución fuera apelable o se hubiera formulado en plazo.

Por tanto, el recurso de queja es un recurso de carácter extraordinario que se configura como garantía frente a la inadmisión de los recursos de apelación, por motivos de naturaleza procesal.

Por esta razón, dados los supuestos objetivos que dan lugar al recurso, nos encontramos ante un recurso de prosperabilidad virtualmente reducida, en cuanto que se formula frente a un auto que ha inadmitido una apelación por interponerse fuera de plazo, frente a resoluciones no apelables o incumpliendo requisitos de procedibilidad (ex. art.458 y art.449).

Por ello, la Ley de Enjuiciamiento Civil establece que el recurso que se tramitará con carácter preferente y en el plazo de 5 días, pero de la realidad de la práctica procesal se desprende que la resolución del mismo puede demorar un procedimiento judicial meses, incluso años.

En este sentido, se hace necesario determinar si durante la pendencia de la resolución de un recurso de queja, procede despachar ejecución de la resolución que ha sido apelada entendiendo que es firme puesto que la apelación se ha inadmitido, o ejecución provisional por entender que aquella no es firme puesto que el recurso de queja no ha sido resuelto.

Utilizando la lógica, parece natural instar la ejecución provisional durante la pendencia del recurso de queja. Sin embargo,  se olvida que, en realidad, el recurso de queja es un recurso extraordinario, subsidiario del recurso de reposición, no suspensivo y de tramitación preferente, consecuentemente, en tanto no se resuelva que fue indebidamente inadmitido el recurso de apelación, a todos los efectos, la sentencia debe considerarse firme, pudiendo procederse al despacho de ejecución.

Así, la queja no ocasiona la suspensión de las resoluciones judiciales fundamento del título ejecutable, puesto que, el recurso de queja no impugna la resolución que se pretende ejecutar, sino el auto que deniega la admisión del recurso de apelación. Por ello, hasta que no se declare la eventual revocación del auto inadmitiendo el recurso de apelación por estimación de la queja, tenemos que considerar que nos encontramos ante una resolución firme.

En consecuencia, a la vista del silencio legal existente al respecto, habida cuenta de que la queja es un recurso extraordinario cuya interposición no ocasiona efecto suspensivo alguno, entendemos que el legislador no impide la ejecución de la resolución que ha de considerarse firme. Y, por ello, en el poco probable supuesto de estimación de la queja, no habría inconveniente el entender que, si la ejecución se hubiera iniciado, habríamos de considerarla como ejecución provisional, en caso de ser ejecutable provisionalmente, y si no lo fuera, habríamos de dejar sin efecto todos los actos ejecutivos realizados.


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