Nuevo Impuesto sobre la riqueza: ¿Patriotismo fiscal o política confiscatoria?

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Cuando la tendencia a nivel mundial y europeo es que el Impuesto sobre el Patrimonio desaparezca, el pasado mes de mayo el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, proponía la aprobación de un “nuevo” Impuesto sobre la Riqueza aclamando al patriotismo fiscal de los contribuyentes.

Si bien el hecho imponible gravado sería el mismo, a diferencia del vigente Impuesto sobre el Patrimonio, la competencia sobre la figura impositiva propuesta por el líder de la formación morada no estaría cedida a las Comunidades Autónomas.

De esta forma se evitaría la distorsión existente hasta la fecha entre las diferentes regiones. A modo de ejemplo, una persona física con un patrimonio de cuatro millones de euros con residencia en Extremadura vendría a pagar en la actualidad unos 60.000 euros; si su residencia radicara en Madrid la cuota ascendería a cero.

A pesar de que pudiera parecer que con este impuesto el ejecutivo pretende equilibrar tanto la justicia tributaria como las arcas públicas -sobre todo previendo las dificultades de ingresos derivadas de la crisis sanitaria que se está viviendo en España y a nivel mundial-, es un error basar el sistema impositivo en visiones cortoplacistas.

A estos efectos debemos recordar que la aprobación de este impuesto conllevaría en España diferentes efectos negativos, siendo la protagonista la fuga de capitales. Ello se traduciría inevitablemente en una pérdida de empleos y por ende, en una menor recaudación impositiva. Éric Pichet, reconocido docente y economista francés, concluyó en su estudio realizado en torno a las consecuencias económicas del Impuesto de Solidaridad sobre la Fortuna, que este impuesto francés consigue recaudar la mitad de lo que cuesta en términos de pérdida de ingresos. 

Asimismo no debemos olvidar que el sistema tributario en España se basa en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso según señala nuestra carta magna tendrá alcance confiscatorio. Pues bien, a continuación se enumeran los impuestos que debe abonar un contribuyente por la adquisición, tenencia y posterior transmisión de un bien inmueble:

  • Adquisición: Impuesto sobre el Valor Añadido, Transmisiones Patrimoniales o Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD).
  • Tenencia: Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas -se obtengan rentas o no- (IRPF), Impuesto sobre Bienes Inmuebles, y en su caso, Impuesto sobre el Patrimonio o la Riqueza. Asimismo existen otras tasas municipales que el titular de un inmueble debe abonar, como por ejemplo, tasa de vados.
  • Transmisión: una vez más nos encontramos con el IRPF o el ISD, así como el Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana.

Juzguen ustedes mismos: ¿patriotismo fiscal o política confiscatoria?

En cualquier caso deberá esperarse a la aprobación de la normativa para analizar las alternativas tendentes a mitigar el impacto de esta obsoleta figura impositiva.


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