La nueva prórroga de los ERTE: el día de la marmota

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Tras casi un año desde que comenzó la crisis del COVID-19, cerca de 700.000 personas continúan en situación de suspensión temporal de empleo, lo que conocemos como ERTE.

Como resultado del IV Acuerdo Social en Defensa del Empleo alcanzado recientemente entre Gobierno y Agentes Sociales hoy sale a la luz el anunciado Real Decreto-ley 2/2021 que prorroga los ERTE desde el 1 de febrero hasta el 31 de mayo.

Estas son las “novedades” que nos acompañarán, al menos, hasta el 31 de mayo de 2021:

Prórroga automática hasta el 31 de mayo de:

  • ERTE por Fuerza Mayor activos.
  • ERTE por limitación activos.
  • ERTE por impedimento activos en los términos de la correspondiente resolución estimatoria.

Nuevos ERTE por impedimento o limitación:

  • Se mantiene la posibilidad de presentar expedientes por estas causas.

Simplificación de trámites en los ERTE:

  • Respecto a los ERTE por limitación o impedimento: aquellas empresas que hayan obtenido resolución estimatoria antes o durante la vigencia del RDLey 2/2021 y que necesiten mutar su expediente por impedimento hacia uno por limitación, o viceversa, no tendrán que tramitar un nuevo ERTE.

Bastará con comunicar el cambio de situación a la Autoridad Laboral y presentar declaración responsable ante la Tesorería General de la Seguridad Social.

  • En cuanto a los ERTE ETOP: se siguen beneficiando de la simplificación de trámites ya existente y se mantiene la posibilidad de tramitar una prórroga de estos, presentando ante la Autoridad Laboral acuerdo con la representación unitaria o sindical.

Prórroga de la salvaguarda del empleo y de la “prohibición” de despido:

  • Las empresas que disfruten exoneraciones en virtud de esta nueva norma se comprometen a mantener un nuevo periodo de 6 meses de salvaguarda de empleo en relación con los trabajadores afectados por el expediente.
  • Se mantiene también otra restricción a la libertad de empresa ya que hasta 31 de mayo la fuerza mayor y las causas ETOP derivadas del COVID-19 se siguen sin entender como justificativas de despido o extinción.
  • Asimismo, se mantienen hasta 31 de mayo los límites en la realización de horas extras, contratación y externalizaciones de la actividad, en el reparto de dividendos, así como la interrupción de los contratos temporales.

Continúan las medidas de protección por desempleo:

  • No exigencia del periodo de carencia o período de ocupación cotizada a las personas trabajadoras incluidas en un ERTE.
  • No se computarán como consumidas (“contador a cero”) las prestaciones por desempleo disfrutadas durante los ERTE de fuerza mayor y ETOP prorrogados automáticamente o vigentes y sólo para quienes, antes del 1 de enero de 2022, accedan a una nueva prestación por desempleo por:
  • finalización de un contrato de duración determinada.
    • despido, individual o colectivo, por causas ETOP.
    • despido por cualquier causa declarado improcedente.
  • La cuantía de la prestación para las personas trabajadoras incluidas en ERTE desde el 1 hasta el 31 de mayo será el 70% de la base reguladora, en todo caso.

Exoneraciones aplicables:

*Consulte aquí la lista de CNAE: http://prensa.mites.gob.es/WebPrensa/img/noticias/imagenesAdjuntasNoticias/TABLA.png_1611664828423.png

Prórroga expresa del Plan MECUIDA hasta el 31 de mayo.

Como dirían en el argot del rugby, la entrada en vigor hoy 27 de enero del enésimo nuevo Real Decreto-Ley, es “una patada a seguir” que veremos quién recepciona en el próximo mes de mayo. Todo ello en función de la tan ansiada vacuna, la evolución de la crisis del Covid-19 y lo que quede del tejido empresarial español, sin olvidar que la sombra de los despidos seguirá acrecentándose en la medida en que las soluciones consistan en poner continuos parches a una herida que tardará muchos años en cicatrizar.

El tiempo nos dirá si estas medidas no son más que cuidados paliativos para muchas de nuestras empresas, que con las limitaciones a su libertad (especialmente con lo que a salvaguarda de empleo, despidos y extinciones se refiere) se debaten entre la agonía de sobrevivir con las pequeñas dosis de oxígeno en forma de exoneraciones y ERTE que llegan desde el ejecutivo, o sucumbir ahogadas por la falta de un salvavidas real que les permita tomar decisiones organizativas más definitivas y llegar a la orilla, dejando atrás el océano del COVID-19. 

En fin, como aquella película de Bill Murray y Andie MacDowell, parece que seguimos en el día de la marmota…


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