¿La Justicia es de tod@s?

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En los momentos previos a una actuación procesal en el Juzgado, es muy común que los clientes nos pregunten a los abogados “¿el Juez, es hombre o mujer?

En la inmensa mayoría de los casos, la pregunta (que viene tanto de hombres como de mujeres) surge por mera curiosidad o para romper el hielo, pero no podemos olvidar que hasta 1966 una ley prohibía el acceso a la carrera judicial a las mujeres, ya que entendía necesario ofrecer “una protección de sus sentimientos ante determinadas actuaciones que el cumplimiento del deber haría ineludibles”.

Pues bien, en la actualidad la gran mayoría de las personas que acceden a la Judicatura por el turno libre de oposición son mujeres, lo que significa que la mayoría de los Juzgados son regidos por mujeres.

Así lo refleja el plan de igualdad aprobado por el pleno del Consejo General del Poder Judicial el pasado 30 de enero de 2020.

Pero como ocurre en otros ámbitos profesionales, esta situación no se mantiene en los escalafones superiores de la carrera judicial.

Una larga espera de 190 años fue necesaria para que la cúpula jurídica, es decir, el Tribunal Supremo tuviera la primera mujer magistrada. En aquel entonces estábamos en el año 2002.

Nunca en la historia ha habido una mujer presidenta de una de sus cinco salas.

Sin embargo, al quedar vacante la presidencia de la sala cuarta el pasado día 25 de junio, se dio la casualidad de que únicamente dos mujeres han presentado su candidatura.

Así de golpe, nos enfrentamos a la primera ocasión en la historia del Tribunal Supremo en la que hay aspirantes mujeres a la presidencia de una de sus cinco salas y que además la candidatura está integrada solo por magistradas, lo cual significa que esta vez debería ser la definitiva.

Se trata de un dato muy positivo, esto es cierto. Pero solamente cuando deje de ser noticia el nombramiento de una persona solo porque es mujer, nos habremos mínimamente acercado al objetivo que se propone el paquete normativo para la igualdad actualmente en vigor.

Los más optimistas indican que solo es cuestión de tiempo.

Sin embargo, el plan de igualdad que hemos mencionado anteriormente destaca que “son las mujeres dentro de la Carrera Judicial las que vienen asumiendo de manera abrumadoramente mayoritaria (en más de un 90% de los casos) la carga de atender a las necesidades de cuidado y atención a la familia, y lo hacen, además, acudiendo a una figura que supone su total apartamiento de la vida profesional durante un periodo de entre 1 y 3 años, y el cese total en el percibo de retribuciones”. Por ello, no parece suficiente esperar. Solamente cuando la familia sea de tod@s, la Justicia (y las otras profesiones) también lo serán.


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