El ajuar doméstico, más doméstico que nunca tras la reciente jurisprudencia del Tribunal Supremo

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El Tribunal Supremo (SSTS N.º 342/2020, de 10 de marzo y N.º 499/2020, de 19 de mayo) se ha pronunciado sobre cómo debe interpretarse el concepto “ajuar doméstico” previsto en el artículo 15 de la Ley del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

El artículo 15 de la Ley del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones[1] (en adelante, “ISD”) dispone que: “el ajuar doméstico formará parte de la masa hereditaria y se valorará en el tres por ciento del importe del caudal relicto del causante, salvo que los interesados asignen a este ajuar un valor superior o prueben fehacientemente su inexistencia o que su valor es inferior al que resulte de la aplicación del referido porcentaje”.

Según la interpretación literal del precepto transcrito y que hasta la fecha venía aplicando la Administración, el valor del ajuar doméstico que debe integrarse en la base imponible del ISD, se corresponde con el tres por ciento de la totalidad de los bienes y derechos que conforman el caudal relicto salvo prueba en contario de que dicho ajuar sea inexistente o su valor sea inferior.

La Ley del ISD no define de forma expresa el concepto de ajuar doméstico. De hecho, el Tribunal Supremo (en adelante, “TS”) señala que, de haber querido la Ley establecer una presunción iuris et de iure, no habría previsto la posibilidad del contribuyente de acreditar, bien la existencia del ajuar, bien que el valor de este es inferior al tres por ciento. Para el TS, no es correcta la idea, hasta ahora imperante, de considerar el ajuar doméstico como el tres por ciento del caudal relicto que comprende la totalidad de los bienes de la herencia, sino que entiende que solamente deberían considerarse aquellos que puedan afectarse por su identidad, valor y función al uso particular o personal del causante.

Así, de acuerdo con la nueva doctrina del Alto Tribunal, el ajuar doméstico comprende el conjunto de bienes muebles afectos al servicio de la vivienda familiar o al uso personal del causante, conforme a las descripciones que contiene el artículo 1.321 del Código Civil, en relación con el artículo 4.Cuatro de la Ley del Impuesto sobre el Patrimonio[2], interpretando ambos preceptos en relación con sus concordantes y conforme a la realidad social actual.

Debe destacarse que el TS indica además que ciertos bienes, por razón de su naturaleza, deberían quedar excluidos del concepto de ajuar doméstico, tales como el dinero, títulos, activos inmobiliarios u otros bienes incorporales, pues se trata de bienes que, no podrían integrarse en el concepto jurídico-fiscal de ajuar doméstico, pues no guarda relación alguna con esta categoría.

En este sentido, es importante remarcar la importancia del cambio de criterio, pues puede suponer que muchos contribuyentes calculen de nuevo el valor del ajuar doméstico en las autoliquidaciones ya presentadas, con el fin de iniciar el correspondiente procedimiento de devolución de ingresos indebidos, siempre que no haya transcurrido el período de prescripción de cuatro años.

Por último, no debe pasarse por alto la existencia de un voto particular firmado por tres de los magistrados que componen la Sala Tercera, que aunque mostrando conformidad con el resultado al que se llega, discrepan tanto en el razonamiento como en la solución e interpretación realizadas, llegando a plantear la posible inconstitucionalidad del artículo 15 de la Ley ISD pues “es evidente que existen casos en los que aplicar el importe resultante de aplicar el tres por ciento resulta excesivo y desproporcionado, cuestionando el principio de capacidad económica”.


[1] Ley 29/1987, de 18 de diciembre, del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

[2] Ley 19/1991, de 6 de junio, del Impuesto sobre el Patrimonio


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