Despidos por Covid-19, ¿qué se está cociendo?

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Te empieza a picar la garganta, tienes fiebre, cansancio, etc. Son síntomas que todos conocemos y conectamos mentalmente con la imagen de la Covid-19. Nos encontramos con situaciones de contagio y baja médica definidas. Pero, ¿y si la situación es que el trabajador tiene miedo a haberse contagiado antes de ser contratado?

Nuestros tribunales ya han tenido la ocasión de ver distintos supuestos relacionados con el padecimiento de la enfermedad o con el miedo a padecerla y a cualquiera de sus consecuencias:

  1. El 8 de octubre de 2020 el Juzgado de lo Social nº 2 de Palencia dictó una sentencia reconociendo la improcedencia de un despido disciplinario por ausencias realizado tras la comunicación de un trabajador de tener síntomas Covid-19, tras 5 días de ausencia, y teniendo el parte de baja fecha del primer día hábil tras el reconocimiento de los síntomas. Se trata de la primera ola Covid-19.

El trabajador había comentado con el encargado que prefería no ir a trabajar en la pandemia, e incluso habían tenido discusiones al respecto. Tenían turnos para estar de vacaciones, y a la vuelta sustituir a los compañeros, acomodándose además al descenso de la demanda. Justo cuando le toca volver al trabajador, comunica un sábado que tiene Covid-19 y tiene que quedarse en casa. Esa falta de reincorporación coincide con la infección real de Covid-19 por parte del trabajador. Con los antecedentes comentados la empresa entiende que no hay una causa real, y que se trata de una mera justificación de ausencia.

En este caso el Juzgado de instancia reconoce la improcedencia siguiendo la doctrina sentada tanto por nuestro Tribunal Supremo y el TJUE de 1 de diciembre de 2016, en el sentido de que la enfermedad no constituye un factor de discriminación como tal, y el derecho a la salud no es un derecho fundamental, sino un principio rector de la política económica y social.

  1. El Juzgado de lo Social nº 9 de Murcia dictó una sentencia el 10 de diciembre de 2020 declarando la nulidad de un despido disciplinario realizado al día siguiente de que una trabajadora hubiera comunicado que tenía síntomas compatibles con el Covid-19. No sólo se dicta la nulidad, sino que además se impone una indemnización por daño moral por importe de 6.250 euros. Aquí se trata de una trabajadora de una carnicería, que atiende al público y tiene contacto directo con alimentos. Tengamos en cuenta que todo sucede en abril de 2020, también durante la primera ola de pandemia. La sentencia considera que el despido se ha realizado con conocimiento de que la trabajadora tenía la enfermedad del coronavirus y que el motivo real no es el indicado en la carta sino el temor a las consecuencias que se podían derivar de conocerse que una trabajadora del establecimiento había sufrido un posible contagio por Covid-19.

Por tanto, el verdadero motivo no es encontrarse en situación de incapacidad temporal, sino que la trabajadora era posible portadora de una enfermedad estigmatizante, es decir, según aclara el Magistrado “de una enfermedad que produce actitudes de rechazo, reparo o miedo”, y por tanto, generadora de una discriminación, produciendo una vulneración de derechos fundamentales.

En el mismo sentido tenemos la sentencia del Juzgado Social nº 1 de Mataró por considerar la enfermedad como estigmatizante, y obliga a la empresa a abonar al trabajador, además de los salarios de tramitación, una indemnización por daños y perjuicios de 8.883 euros.

  1. El Juzgado de lo Social nº 26 de Barcelona dicta una sentencia el 14 de diciembre de 2020 en relación a un despido de una trabajadora que forma parte del colectivo de riesgo frente al coronavirus, y que no acude al trabajo durante 4 días, estando de baja. El Juzgado considera que hay que tener en cuenta la especial situación de pandemia en la que nos encontramos, y que hay que aplicar las normas teniendo esta circunstancia en cuenta. En este caso se considera el despido nulo no porque las patologías en sí que sufre se consideren estigmatizantes (hipertensión, diabetes y miocardiopatía), o se equiparen a una discapacidad, sino porque en el momento en el que se dan, esas mismas circunstancias que en sí no son factores determinantes de discriminación, se convierten en tales. Considera que se ha discriminado a la trabajadora por ser paciente de riesgo frente al Covid-19 y la relación con el despido es evidente.
  1. El Juzgado de lo Social nº 3 de Móstoles ha dictado una sentencia el 29 de diciembre declarando la nulidad del despido por vulneración de la garantía de indemnidad. Se trata de un trabajador, pertiguista, que prestaba servicios en el rodaje de una serie de televisión. El trabajador se niega a realizarse un test Covid-19 en vacaciones y sin firmar un nuevo contrato. Fue el único despedido y el único que no se realizó el test. Todos los demás trabajadores fueron contratados de nuevo y todos se hicieron el test.  El Juzgado considera que el temor a no ser contratado de nuevo fue la causa real del despido.

Existen infinidad de situaciones y casuística en relación a despidos por padecimiento de Covid-19 o miedo a tenerlo por las posibles consecuencias. Como conclusión podemos sacar que la nulidad se da en los supuestos en los que nos encontramos con situaciones estigmatizantes o existen vulneraciones de derechos fundamentales o algún tipo de represalia.


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