Covid-19 y derecho deportivo

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La pandemia del COVID 19 nos ha dejado un mundo desorganizado. No estábamos preparados para la posibilidad real de que podría llegar una pandemia con un coste humano y económico tan alto. Obviamente, el sector deportivo también se ha visto perjudicado. Se han visto suspendidos los eventos deportivos, las competiciones fueron paralizadas, deportistas con contratos en vigor sin poder continuar trabajando, clubes sin ingresos, deportistas con sueños olímpicos aplazados, patrocinadores desubicados sin poder recuperar sus inversiones etc.. y en el fondo, un mundo jurídico totalmente desprevenido que no sabía cómo actuar frente a tanta incertidumbre.

Los abogados especializados en derecho deportivo nos enfrentábamos a una situación insólita, sin antecedentes, sin jurisprudencia, sin previsiones regulatorias que nos pudieran dar respuestas o pistas para resolver muchos problemas nuevos. Observábamos las normas de las competiciones y estaban huérfanas de una regulación específica par la pandemia, mirábamos los contratos de los deportistas y no existían cláusulas que nos diera ninguna respuesta. En definitiva, empezamos el año 2020 en un mar de dudas deportivas.

Las propias entidades internacionales, siendo conscientes de lo anterior, intentaron dar un paso adelante. El Comité Olímpico Internacional y Japón, en un acto de prudencia indiscutible, suspendieron los Juegos previstos para Tokio. A día de hoy, las dudas sobre la viabilidad de organizarlos a partir del próximo 21 de julio siguen sobre la mesa. Asimismo, la FIFA, el máximo organismo del fútbol mundial, publicó en marzo de 2020 la Circular nº 1714, con el fin de establecer las primeras recomendaciones, especialmente en lo que se refiere a los contratos de los futbolistas. Desafortunadamente, eran sólo eso, recomendaciones, que no ayudaban ni a los clubes ni a los jugadores. Fue entonces cuando los abogados deportivos tuvimos que empezar a trabajar con la clásica fórmula ensayo y error. Caminando sobre terrenos pantanosos, estudiando qué hacer en los casos de fuerza mayor, los derechos de los deportistas en casos de salarios no cobrados, los derechos de los clubes que no podían continuar compitiendo, y por tanto, sin dinero. Y ante todo, el motor de los eventos deportivos, los patrocinadores. Las marcas habían pagado para poder exhibirse y se encontraban sin escenario para hacerlo posible.

Casi un año después, prácticamente todos los deportes han retomado las competiciones. Ahora, disponemos de una agenda deportiva que se ha vuelto loca y hemos podido ver como el ciclismo, más habitual de las siestas estivales se puso en marcha en otoño, al igual que en las competiciones de fútbol, que tradicionalmente los meses de julio y agosto vivían su habitual letargo, han dado lugar a partidos que se sucedían frenéticamente para poder dar paso a las competiciones.

La crisis sanitaria causada por el Covid-19, tras cebarse con las entidades deportivas especialmente y, sin duda, con los verdaderos protagonistas de la industria: deportistas, los trabajadores del deporte, ha puesto de manifiesto un nuevo derecho deportivo. Con una prioridad absoluta en la salud pública, el silencio en los estadios aún permanece, sin embargo, ya no vivimos en la incertidumbre legal. El trabajo de los juristas ha proporcionado contratos perfectamente redactados, con clausulas específicas para las competiciones que tienen lugar durante la pandemia, una jurisprudencia que se va consolidando y modificaciones normativas en los reglamentos deportivos. Por último, si hay una cosa a lo que nos hemos tenido que adaptar y normalizar es a defender los intereses de nuestros clientes a distancia. Afortunadamente, las nuevas tecnologías nos han permitido seguir celebrando audiencias telemáticas. Sin embargo, la sensación generalizada, es la añoranza de la asistencia física, la posibilidad constante de comunicación durante las vistas con el cliente, y la cercanía que no son en absoluto reemplazables. En definitiva, el derecho deportivo se ha adaptado y ha crecido de la mano de la industria del deporte, ajustándose juntos a esta nueva realidad, que esperamos, sea sólo temporal.


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