Claves del nuevo RD-Ley 28/2020, de trabajo a distancia

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Ante la aprobación y publicación hoy en el BOE del nuevo Real Decreto-Ley 28/2020, de 22 de septiembre que regula el trabajo a distancia, y a través de este artículo, trataremos de dilucidar las claves de esta modalidad de trabajo que, debido a la actual crisis sanitaria provocada por el COVID-19, se ha situado como una de las principales formas de trabajo.

Pero, antes de ello, ¿qué se considera trabajo a distancia? Pues bien, el RD-Ley considera como tal aquella actividad que se realice por la persona trabajadora en su domicilio o donde elija ésta, durante toda o parte de su jornada, y con carácter regular. Esto es cuando, en un periodo de tres meses, un mínimo del 30% de la jornada sea prestada bajo esta modalidad. Teniendo claro ya, qué se considera trabajo a distancia (siendo el teletrabajo solo aquel que se lleve a cabo mediante el uso prevalente de medios informáticos y telemáticos), se exponen a continuación las claves que nos trae esta reciente legislación que entra en vigor el 13 de octubre:

  • En primer lugar, hay que aclarar que al trabajo a distancia realizado como medida de contención sanitaria derivada de la COVID (ex art. 5 del RD-Ley 8/2020), le seguirá resultando de aplicación la normativa laboral ordinaria (art. 13 del ET).
  • Para el resto de situaciones, se aplican las reglas que mencionamos a continuación, siendo la principal la voluntariedad del trabajo a distancia tanto para la empresa, como para la persona trabajadora. Además, la decisión de trabajar a distancia es reversible para las dos partes.
  • Imposibilidad de realizar extinciones de contratos o modificaciones sustanciales por alguna de las siguientes causas: falta de adaptación al puesto o ineptitud únicamente relacionadas con el cambio desde la presencialidad al trabajo a distancia, negativa a trabajar en esta modalidad o solicitar volver a trabajar de forma presencial.
  • En la norma hay un valor relevante de la negociación colectiva respecto a compensación de gastos, tiempo de trabajo, voluntariedad, reversibilidad, flexibilidad horaria y desconexión digital.
  • El desarrollo del trabajo a distancia deberá ser sufragado o compensado por la empresa, y no podrá suponer la asunción por parte de la persona trabajadora de gastos relacionados con los equipos, herramientas y medios vinculados al desarrollo de su actividad laboral.
  • Existe obligación de formalizar por escrito el acuerdo de trabajo a distancia, con entrega de copia a la representación legal en 10 días. Se deberá realizar de igual manera y en el plazo de tres meses desde el 13 de octubre, para las prestaciones de servicios a distancia ya existentes. Atención a la posible infracción grave con multa para la empresa entre 626 y 6.250 euros, de no cumplir con lo anterior.
  • Deber de la empresa de garantizar la desconexión digital de la persona trabajadora.
  • Derechos de la persona trabajadora a distancia: igualdad de derechos y obligaciones y no discriminación respecto de los trabajadores presenciales, a flexibilizar su horario, a la carrera profesional, a la intimidad y protección de datos y a ejercitar derechos colectivos.
  • Obligación de reflejar fielmente el registro horario en esta modalidad de trabajo incluyendo momento de inicio y fin de la jornada.
  • Limitación a un máximo del 50% de la jornada para los contratos en prácticas o para la formación y cuando la persona trabajadora sea menor de edad.
  • En cuanto a prevención de riesgos, derecho a una adecuada protección debiendo considerar los riesgos característicos de esta modalidad de trabajo y atendiendo a que la evaluación de riesgos solo alcance a la zona habilitada para la prestación de servicios.

Desde el equipo de abogados del Área Laboral de DA Lawyers estamos a vuestra entera disposición para aportaros más detalles sobre esta nueva regulación o para resolver cualquier duda que os pueda surgir al respecto.


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